Justin P. Goodrich, Máster en Derecho.
Facultad
Psicología: Salud y bienestar
Vancouver
VISIÓN GENERAL
Justin P. Goodrich se incorporó a la Universidad Adler en otoño de 2020. Su enfoque de la enseñanza se basa en la creencia de que la educación debe ser intelectualmente rigurosa y socialmente significativa. Como académico y profesional que trabaja en la intersección entre las políticas públicas y la seguridad humana, considera que el aula no es simplemente un lugar para la transmisión de conocimientos, sino un entorno en el que los estudiantes desarrollan su criterio, su carácter y su compromiso con el bien público. Su enseñanza se basa en casi dos décadas de experiencia como asesor de funcionarios electos, organizaciones sin ánimo de lucro, organizaciones indígenas y altos dirigentes. Aporta esos conocimientos del mundo real al aula para ayudar a los estudiantes a conectar la teoría con la práctica y comprender cómo funcionan las ideas en entornos institucionales complejos.
La idea central de su filosofía docente es que el aprendizaje es más eficaz cuando los conceptos abstractos se vinculan con la experiencia vivida. Los estudiantes se involucran más y retienen los conocimientos de forma más eficaz cuando pueden ver cómo se aplican las ideas a contextos organizativos, políticos y sociales reales. Por este motivo, sus cursos están diseñados intencionadamente para tender puentes entre la teoría y la aplicación. Ya sea enseñando política pública, gobernanza, liderazgo o ética, anima a los estudiantes a enfrentarse a la ambigüedad, los valores contrapuestos y las consecuencias prácticas de la toma de decisiones. En lugar de presentar los conocimientos como algo fijo o puramente técnico, hace hincapié en la importancia del juicio, el contexto y el razonamiento ético.
La reflexión ética es fundamental en la enseñanza de Goodrich. La competencia técnica por sí sola no es suficiente para ejercer un liderazgo eficaz o prestar un servicio público. Los estudiantes también deben desarrollar la capacidad de reconocer dilemas morales, sopesar valores contrapuestos y tomar decisiones responsables bajo presión. En sus cursos, se pide a los estudiantes que examinen sus supuestos, consideren perspectivas diversas y apliquen marcos éticos a situaciones complejas del mundo real. Este proceso no solo profundiza su comprensión del material del curso, sino que también refuerza su criterio profesional y su sentido de la responsabilidad.
Goodrich se esfuerza por crear un ambiente de clase inclusivo, respetuoso e intelectualmente estimulante. Muchos de los estudiantes a los que enseña provienen de diversos entornos culturales, profesionales y académicos, y él considera que esta diversidad es una de las mayores fortalezas del entorno de aprendizaje. A través de debates estructurados, ejercicios en grupos pequeños, simulaciones y redacción reflexiva, trabaja para garantizar que todos los estudiantes tengan la oportunidad de contribuir y aprender unos de otros. Su función no es simplemente impartir contenidos, sino facilitar el diálogo reflexivo y el compromiso crítico.
El estilo de enseñanza de Goodrich es interactivo, estructurado y centrado en el alumno. Sus objetivos principales son ayudar a los alumnos a desarrollar sólidas habilidades analíticas y comunicativas, fomentar la conciencia ética y prepararlos para desempeñar funciones de liderazgo en todos los sectores. Quiere que los alumnos salgan de sus cursos no solo con conocimientos, sino también con herramientas prácticas que puedan utilizar de inmediato en su vida profesional. En su opinión, el éxito no solo se mide por las calificaciones, sino también por si los alumnos salen con mayor confianza, un pensamiento más claro y un sentido más fuerte de su propósito.
Le interesa especialmente trabajar con los alumnos de Adler porque aportan al aula una rica experiencia profesional y vital. A menudo les motiva el servicio, la defensa de causas y el impacto en la comunidad, y se benefician de una enseñanza práctica y realista basada en el liderazgo ético. Su enfoque, que combina el aprendizaje aplicado, el razonamiento ético y el diálogo inclusivo, encaja de forma natural con la filosofía y la misión educativa de Adler.
Por último, Goodrich considera la enseñanza como una práctica en constante evolución. Perfecciona regularmente sus cursos basándose en los comentarios de los alumnos, las aportaciones de sus compañeros y los avances en su trabajo profesional. Su doble función como académico y profesional le permite mantener el material del curso actualizado, relevante y basado en los retos contemporáneos. De este modo, su enseñanza sigue siendo receptiva, práctica y acorde con las necesidades de los alumnos a los que imparte clase.