Un hombre con barba corta y bigote, vestido con una chaqueta gris claro y una camisa azul, está sentado frente a una estantería y una pared blanca; quizá se esté preparando para un evento del ICCP 2026 o represente a la Universidad Adler en Nigeria.

«Solo tenemos que estar dispuestos a verlo»: la ponencia del Dr. Olanrewaju con motivo del Día de la Psicología de las Naciones Unidas

Cada mañana, en cualquier parte del mundo, los titulares dibujan un panorama impactante. Fronteras cruzadas, familias separadas, vidas truncadas, personas desplazadas y destinos reescritos. Para el lector medio, estas historias son efímeras. Para el Dr. Moshood Olanrewaju, sin embargo, son todo lo contrario.

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Cada mañana, en cualquier parte del mundo, los titulares nos ofrecen una imagen muy clara: fronteras cruzadas, familias separadas, vidas truncadas, personas desplazadas y destinos reescritos. 

Para el lector medio, estas historias son efímeras. Para el Dr.Moshood Olanrewaju, sin embargo, son todo lo contrario.  

«Cuando alguien abandona su comunidad, ya hay una historia detrás», dijo el Dr. Olanrewaju. «Cuando fallecen, surgen más historias: familias, expectativas, futuros que nunca llegarán a materializarse». 

Cada pérdida tiene repercusiones. Cada viaje lleva consigo más de una vida. 

Hace casi tres décadas, durante su propio viaje a través de las fronteras, el Dr. Olanrewaju fue detenido en Dakar, Senegal. En ese centro de detención, conoció a migrantes apátridas cuyas vidas llevaban años en suspenso. Personas que ya no sabían dónde era su lugar, ni siquiera adónde podían ir a continuación.  

«Ya no se reconocían a sí mismos», recordaba el Dr. Olanrewaju al referirse a la situación de los migrantes apátridas. «No había camino hacia adelante, ni camino hacia atrás». 

Ese momento no solo permaneció oculto en su interior, sino que marcó el rumbo de toda su vida. 

En la actualidad, como miembro del cuerpo docente de la Universidad Adler y representantede la Asociación Americana de Psicologíaante lasNaciones Unidas, el Dr. Olanrewaju lleva esa experiencia vivida al escenario mundial. Participará en la 19.ª edición anual del Día de la Psicología en las Naciones Unidas, donde se unirá a académicos y profesionales de todo el mundo para analizar cómo la ciencia psicológica puede promover los derechos humanos en tiempos de incertidumbre. 

Su tema central: «La migración mundial y la protección de los derechos humanos: fomentar el sentido de pertenencia más allá de las fronteras». 

Un mundo en movimiento 

El tema del Día de la Psicología de este año es «Las contribucionesde la psicologíaal fomento de la acción colectiva en tiempos de incertidumbre». 

Desde los desplazamientos por motivos climáticos hasta los conflictos geopolíticos, la migración ya no es una cuestión regional. Se trata de una realidad global determinante que sigue agravándose día a día. 

«No podemos encerrar a los migrantes», afirmó el Dr. Olanrewaju. «La gente seguirá desplazándose. La cuestión es: ¿cómo les recibimos con humanidad cuando lo hagan?». 

Con demasiada frecuencia, se habla de la migración en términos de ilegalidad, política, economía o seguridad. Rara vez se centra en algo más fundamental, como el sentido de pertenencia. 

Para el Dr. Olanrewaju, el sentido de pertenencia no está ligado a la geografía; es una construcción política, está mediada socialmente y se distribuye de forma desigual a través de los regímenes de ciudadanía, raza y movilidad.  

«Me niego a normalizar el sentido de pertenencia basado en un lugar concreto», explicó el Dr. Olanrewaju. «Yo formo parte del ecosistema de la humanidad». 

Es una idea que trasciende las fronteras, la nacionalidad e incluso las relaciones humanas. 

«Incluso aquellos que hoy se presentan como mis enemigos forman parte del mismo sistema interconectado que mañana podría sostenerme o salvarme», afirmó. 

Esta perspectiva guía su labor en el ámbito de la psicología comunitaria, donde los marcos ecológicos, de empoderamiento, de prevención y de promoción tienen como objetivo el progreso social. En lugar de preguntarse cómo responder a las crisis migratorias una vez que se producen, se pregunta: ¿cómo garantizamos la dignidad, la seguridad y las oportunidades tras el reasentamiento? 

Se trata de un cambio de la gestión de crisis, que era necesaria, a un apoyo centrado en las personas. 

De la teoría a la práctica 

Solo en Chicago, el Dr. Olanrewaju colabora con cerca de 100 organizaciones que trabajan para apoyar a las comunidades de migrantes y refugiados. Su labor abarca los ámbitos de las políticas, la educación y la participación directa en la comunidad. 

Unade las iniciativas que apoya en su calidad de estratega —el Programa de Salida de Refugiados (REP) de los Centros de Formación e Información «Agentes de la Esperanza»— — se centra en el acompañamiento psicosocial antes de la llegada a Estados Unidos, dotando a las personas de orientación cultural, estrategias de preparación y herramientas de empoderamiento que refuerzan el bienestar tras el asentamiento.  

«A menudo se le dice a la gente: “Solo ven, ya nos ocuparemos de ti”», afirmó el Dr. Olanrewaju. «El programa REP cuestiona ese discurso devolviendo a las personas su capacidad de decisión y preparándolas para afrontar el reasentamiento como participantes activos en su propio futuro». 

Su trabajo también pone en tela de juicio ideas erróneas muy extendidas. Una idea errónea muy común es que los migrantes reciben más de lo que aportan. 

«Según el Consejo Estadounidense de Inmigración, solo en Illinois, las comunidades migrantes aportan entre 180 000 y 200 000 millones de dólares a la economía cada año a través de su participación en el mercado laboral, el espíritu emprendedor, el gasto de los consumidores y el pago de impuestos», explicó el Dr. Olanrewaju. «Pero los mitos se propagan más rápido que los hechos». 

Ese mito suele verse amplificado por motivos políticos, lo que convierte la migración en una narrativa alienante en lugar de una realidad compartida. 

Educar a las generaciones futuras 

En esencia, la psicología ofrece herramientas para comprender el comportamiento, el trauma, la identidad y las relaciones. En su máxima expresión, la psicología ofrece además algo aún más poderoso: un marco para el cambio colectivo. 

«La psicología nos invita a cuestionar las circunstancias en lugar de limitarnos a observarlas», afirmó el Dr. Olanrewaju. «No solo qué está sucediendo, sino por qué existen estas realidades y cómo pueden transformarse». 

En Adler, el Dr. Olanrewaju lleva esta labor al aula, donde anima a los alumnos a reflexionar de forma crítica sobre el poder, los privilegios y los sistemas globales. 

Sus cursos no se limitan a abordar la teoría, sino que exigen a los alumnos que diseñen intervenciones aplicadas a la vida real. 

Desde programas de apoyo a los jóvenes migrantes hasta herramientas que mejoran la seguridad de las comunidades marginadas, los estudiantes salen con soluciones concretas y una comprensión más profunda de su papel en la construcción del futuro. 

«Estamos perdiendo el arte del discurso crítico», afirmó el Dr. Olanrewaju. «Sin embargo, la transformación siempre ha comenzado allí donde aún se permite mantener conversaciones difíciles. Ahí es donde se produce el crecimiento. Ahí es donde comienza el cambio». 

En una de sus asignaturas favoritas, «Determinantes sociales de la salud mental», el aprendizaje no se limita al debate, sino que se convierte en creación. 

Al finalizar la clase, se pide a los alumnos que diseñen una intervención en el mundo real: un programa o una medida política que aborde un problema social que afecte a la salud mental. 

Un estudiante diseñó un indicador visual para que los conductores sordos lo coloquen en la parte trasera de sus vehículos, con el fin de ayudar a los agentes de policía a comprender sus necesidades de comunicación antes de que una interacción se complique. 

«Es pequeño», explicó el Dr. Olanrewaju. «Pero salva vidas». 

Otros estudiantes han desarrollado programas para apoyar a personas sin hogar y a migrantes subempleados, y han propuesto políticas a nivel estatal para los estudiantes en servicio militar activo. Todas estas iniciativas influyen en la salud mental mucho antes de que alguien acuda a un servicio de orientación. 

Para muchos, es la primera vez que se ven a sí mismos no solo como futuros profesionales, sino como agentes del cambio. 

De cara al futuro 

A pesar de la complejidad del trabajo y de la carga emocional que conlleva, el Dr. Olanrewaju sigue manteniendo la esperanza. No porque los retos sean pequeños, sino porque el compromiso de las personas es inmenso. 

«Algunos de mis colegas están haciendo este trabajo sin recursos y sin reconocimiento», afirmó el Dr. Olanrewaju. «Simplemente siguen adelante». 

Él cree que esa silenciosa perseverancia es lo que, en última instancia, impulsará el cambio. 

A medida que se acerca el Día de la Psicología en las Naciones Unidas, el mensaje de Olanrewaju es sencillo: la sensación de pertenencia no es un privilegio. Se basa en las necesidades humanas. 

En un mundo en el que las fronteras siguen marcando el rumbo de nuestras vidas, la psicología tiene un papel fundamental que desempeñar, no solo a la hora de comprender esa necesidad, sino también de ayudar a las sociedades a satisfacerla. 

Detrás de cada estadística hay una historia, y detrás de cada historia hay una persona que sigue buscando un lugar al que pertenecer. 

«Hay más cosas que nos unen que las que nos separan», afirmó el Dr. Olanrewaju. «Solo tenemos que estar dispuestos a verlo».