Jenna Hepp, Universidad de Adler
Probar un nuevo pasatiempo por primera vez puede resultar sorprendentemente intimidante. Como adultos, adentrarnos en el terreno de los principiantes suele ir acompañado de incomodidad, dudas sobre uno mismo y miedo al juicio ajeno. Sin embargo, las investigaciones sugieren que superar esta incomodidad puede ser muy gratificante, tanto mental como emocionalmente.
Las actividades de ocio y los pasatiempos pueden mejorar el bienestar al aumentar la satisfacción. Más allá del simple disfrute, los pasatiempos favorecen la salud psicológica al ofrecer oportunidades para la regulación emocional y el alivio del estrés, y al ayudar a mitigar el agotamiento y los síntomas de la depresión.
Los pasatiempos también fomentan la conexión social, tanto a través de la participación en la comunidad como del vínculo con otras personas con intereses similares. Incluso cuando se practican en solitario, los pasatiempos pueden promover una sensación de logro y autonomía, lo que contribuye al bienestar general.
Sin embargo, muchos adultos suelen tener dificultades para encontrar tiempo para sus pasatiempos debido a la falta de tiempo, dinero y recursos. A diferencia de la infancia, la edad adulta conlleva presiones económicas y de tiempo, a menudo cuando ya nos sentimos al límite de nuestras fuerzas.
Nuestra sociedad moderna, centrada en el trabajo, agrava este problema al enseñarnos que el valor personal equivale a la productividad y que el ocio es un derroche o una muestra de pereza. Esto puede hacernos sentir culpables por dedicar tiempo a los pasatiempos, a pesar de que practicarlos favorece el bienestar que hace posible la productividad.
Por qué puede resultar difícil empezar con los pasatiempos para adultos
Una de las principales razones por las que evitamos probar cosas nuevas es el miedo, sobre todo el miedo al fracaso y al juicio ajeno. Todo da miedo la primera vez, ya sea una primera cita, la primera vez que conducimos, la primera clase en la universidad, el primer día de trabajo o el primer día en un nuevo gimnasio.
Las primeras veces dan miedo porque no podemos predecir el resultado. El miedo a lo desconocido puede provocar ansiedad y evasión, lo que puede hacer que intentar algo nuevo resulte tan abrumador que ni siquiera lo intentemos. Este miedo puede convencernos de que no intentarlo en absoluto es mejor que ser malo en algo nuevo.
Otro factor proviene de cómo los adultos se perciben a sí mismos socialmente. Según la psicología del desarrollo, la edad adulta temprana es un periodo centrado en formar relaciones significativas y establecer un sentido de pertenencia. La aceptación social se convierte en una prioridad, y las nuevas actividades pueden hacerte sentir vulnerable, lo que desencadena preguntas como: «¿Les caeré bien?» o «¿Rendiré al máximo de mis capacidades?».
Para muchos, este miedo al juicio ajeno puede pesar más que la curiosidad, haciendo que la evasión resulte más segura que experimentar algo nuevo, aunque las investigaciones sugieren que es precisamente la incomodidad lo que hace que las nuevas experiencias sean significativas.
Por qué es valioso ser principiante
A pesar de la incomodidad que conlleva ser principiante, las investigaciones demuestran que probar nuevas actividades se asocia con un mayor bienestar, una mejor salud mental, menores niveles de estrés y crecimiento personal.
Afrontar activamente el miedo que conlleva probar algo nuevo reduce la tendencia a evitarlo y aumenta la motivación. Las personas que abordan nuevas experiencias con curiosidad y apertura son más propensas a declarar que llevan una vida más plena que aquellas que evitan las situaciones desconocidas.
Dedicarse a algo que te gusta —únicamente por el simple hecho de que te gusta— es cada vez más raro en la edad adulta. Sin embargo, las aficiones ofrecen uno de los pocos espacios en los que, en realidad, podemos mostrarnos tal y como somos sin miedo al castigo o a la imperfección, un lujo que el trabajo y las obligaciones sociales rara vez nos permiten.
Cómo aceptar el hecho de ser principiante
Empezar un nuevo pasatiempo puede resultar intimidante, pero hay estrategias para hacerlo más fácil. La primera es ser compasivo contigo mismo si te da ansiedad probar algo nuevo.
La autocompasión —tratarte con calidez y amabilidad en momentos de sufrimiento— puede ser el antídoto contra la autocrítica que quizá te estés infligiendo en este momento.
Si incluso la sola idea de un nuevo pasatiempo o una nueva actividad te resulta intimidante, no estás solo. Los pasatiempos para adultos a menudo parecen difíciles porque nos exigen demostrar tanto habilidad como confianza social.
Si el miedo al juicio ajeno te está frenando, empieza con algo que puedas hacer solo o con otra persona. Y si lo que te frena es el miedo a intentarlo solo, recuérdate a ti mismo que las investigaciones demuestran que precisamente aquello que temes intentar puede ser también lo que más beneficie a tu bienestar.
Si el miedo a la imperfección te está frenando, busca comunidades o clases en línea aptas para principiantes donde el objetivo sea aprender, no producir. Márcate metas pequeñas y alcanzables para mantener la motivación, al tiempo que te liberas de la presión de tener que hacerlo perfecto. Pero lo más importante es que te permitas ser malo en algo sin miedo a las críticas, a que te juzguen o te evalúen.
Si, al principio, sientes que no tienes ni idea de lo que estás haciendo, ese es precisamente el objetivo. Puede parecer un reto al principio, pero la recompensa podría cambiarte la vida a largo plazo.
Jenna Hepp, profesora adjunta, Universidad de Adler
Este artículo se ha vuelto a publicar desde The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lea el artículo original.